La ciudad histórica de Toledo está situada sobre un escarpado peñón que rodea y aísla casi en su totalidad el "torno del Tajo", un singular meandro que traza este río. Su gran valor estratégico y defensivo, explican la continuidad de su ocupación desde la prehistoria.
Toledo tiene su antecedente en Toletum, nombre que los romanos dieron a este asentamiento a orillas del Río Tajo tras su conquista en 190 a. C. La ciudad mantuvo su importancia durante siglos y, en época visigoda, llegó a convertirse en la capital de Hispania (S.VI). la llegada de los árabes en el S.VIII, unida a la presencia de cristianos y judíos, hizo de Toledo la “ciudad de las 3 culturas”. Posteriormente. Con la subida al trono de Carlos V en 1519, la ciudad se convertiría en ciudad imperial.
La convivencia durante siglos de cristianos, árabes y judíos ha quedado reflejado en forma de un gran legado artístico y cultural. Las calles que conforman el casco histórico está limitado por murallas en las que se fueron abriendo innumerables puertas como la puerta de Bisagra, la puerta de Sol, la puerta del Cambrón, etc…
Desde éstas y otras entradas se accede a pintorescos lugares como la plaza de Zocodover, sinagogas, mezquitas, iglesias, que se abren paso por las estrechas calles toledanas caracterizadas por la mezcla de estilos artísticos.
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